Bodega Godelia: la elegancia se puede embotellar

Cuando se afirma que la base del trabajo está en el viñedo vamos por buen camino, y diremos más, lo normal es que salgan las cosas bien. Esto es lo que piensa la bodega Godelia, dando la importancia que debe tener el trabajo en el viñedo, aunque a veces este trabajo no es muy entendido por los vecinos, ejemplos:

si se hace poda tardía: “es que las viñas están descuidadas”;

si se deja hierba en las calles: “es que las viñas están descuidadas”;

si no se usan herbicidas: adivinen la crítica…..pero ahí está Olga, gallega fuerte y con carácter que trabaja el viñedo según su manera, con decisión pero con mimo, teniendo suerte de contar con uvas que se dejan mimar.

La ventaja en estos viñedos (o no, según te vaya la complejidad) es que hay distintos suelos para la misma uva, desde el arcilloso, hasta el granítico pasando por cantos y pizarra, teniendo material de sobra para jugar con él y hacer vinos con distintas expresiones casi según el humor que se tenga ese día: mezclando suelos.

Pero la elegancia de los vinos Godelia se consigue, y se consigue de dos maneras: con trabajo duro en el viñedo y con más trabajo duro en bodega. El Godelia blanco por ejemplo descansa varios meses sobre sus lías (las lías son algo así como los restos de la fermentación que se quedan en el fondo del deposito y que se utilizan para dar más cuerpo y personalidad al vino) y para terminar de enseñarle elegancia se recluye ya embotellado varios meses en la bodega antes de salir al mundo. Así se enseña a un vino a ser elegante, y lo bueno es que el vino responde y es elegante (como curiosidad y ahora que viene al caso, el nombre de la bodega deriva de dos palabras: la uva godello con la que se hace el vino blanco y sus lías: Godelia).

Parece que todo este trabajo duro es un homenaje al de los peregrinos que pasan por su misma puerta cuesta arriba y cargando con su mochila para cumplir con el Camino de Santiago, y para apoyar esta sospecha, les diré que Godelia también tiene una gama de vinos dedicada a los peregrinos y el logo de la bodega es la concha del peregrino formada con botellas, juzguen ustedes.

Una vez en el hotel y recordando la visita a la bodega, nos dimos cuenta que el arranque de Olga (enóloga) se complementa perfectamente con la elegancia de Isabel (que muestra la bodega y los viñedos), ambas caras de la misma moneda, la fuerza y la delicadeza, que unidas te llevan a la elegancia, como sus vinos.

Porque nos gustan los vinos con historia.

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